domingo, 8 de julio de 2012

EN BUSCA DE MI NIRVANA


Después de esta agitado, tumultuoso y hasta premonitor negro  futuro social y político en el que nos encontramos, he decidido tirar la toalla y emular a Siddharta, por lo cual me traslado a esos parajes idílicos donde  el busco con ahínco su yo y su paz interior.

Para ello busque en internet un maestro que se ofreciera a ello, por lo que  puse en primer lugar en la búsqueda de Google “se necesita guía  para encontrar mi nirvana”… La verdad es que no salieron muchos pero había uno que me pareció interesante y como soy nuevo en este campo me deje llevar y acepte sus consejos así como su ayuda, pues el aspecto tanto físico como intelectual se daba a ello, de hecho este fue un campo en el que me base para tal elección.
 Tras un largo viaje en compañía de este grato y estimulante compañero, donde fui recibiendo consejos y lecciones para poder encontrar mi otro yo, ó el mio que andaba algo perdido, llegamos a esta bonita tierra, donde la paz no es perturbada por Hooligan ni excursionistas de fin de semana, y así,  me dispuse a recibir sabios consejos de este mi maestro, que haciendo uso de una verborrea asombrosa  me ilustraba con  ideas  inimaginables para mi corta visión de futuro, trasladándome paulatinamente a un estado de trance tan gratamente llevadero que mi cuerpo parecía levitar hasta tal punto que cruzábamos los ríos por encima de sus aguas, o eso me parecía a mi..
El tiempo pasaba con una velocidad endiablada mientras mi mente se iba preparando para ese futuro incierto del que tanto me hablaba aquel mentor, que  trasmitía una paz y una armonía inimaginable, haciendo cada vez mas acreedor a llegar a aquella mítica meta espiritual, de la cual me encontraba ya muy cerca, pues ahora las palabras y frases que oía a mi alrededor me sonaban con trinos de jilgueros que revoloteaban sobre mi cabeza amenizando con una dulce melodía lo que mi traslucida y placida mente iba tramitando.
 Los paisajes y el tiempo parecían iban a otra velocidad de la de mi cuerpo y no menos de la de mi mente, que parecía ralentizada en micronesimas de segundo al paso del tiempo, no sin dejar de percibir todo lo que a mi alrededor se gestaba y que iba cada vez mas encontrando esa paz interior que y eso “yo” tan ansiado que aquel ilustre sacerdote brahmán me iba aleccionando.
Pero como todo no es tan bonito como lo pintan, de pronto comencé a sentir un sudor frio sobre mi cuerpo, que a la vez  que este se convulsionaba tras la presión que me parecía ejercer una mano sobre mi hombro,  escuchando simultáneamente  un balbuceo  de palabras con un  tono mas alto de lo normal,  insistiendo con ese fuerte movimiento sobre mi cuerpo, como si trataran de sacarme de aquel trance idílico y espiritual al que tanto me había costado llegar, y por primera vez logre descifrar aquellas toscas y roncas palabras que perturbaban aquel momento y que decía “ Despierta ya, que llevas dos horas de siesta y no paras de roncar y hablar entre sueños, mira que te digo que no te acuestes recién comido, que luego lo pasas mal”…
 Se pueden imaginar el mal trago que pase al regresar a este tiempo y ver que aquel viaje no había sido tan largo como imaginaba… dude al instante si había sido real o no, pero estas dudas rápidamente se disiparon al  mirar la tele y ver que mi maestro estaba allí,  “era real”, y además andaba aleccionando con su sapiencia a otros incautos e inexpertos viajeros que como yo habían perdido el norte.